
Nos miramos en el espejo siendo incapaces de reconocernos. Sólo ocurre algunos días. Cuando obviamos visible el cambio. Las étapas se suceden sin que tengamos miedo a la siguiente. Normalmente preferimos acelerarlas porque sólo se aprende de las pasadas, de las ya vividas, de las que podemos analizar un poco más de lejos. El presente nunca se puede vislumbrar con claridad, está demasiado vinculado con el mañana reciente, con un futuro inminente.
Ausentarnos, evadirnos, escaparnos, eludirnos... mirarnos desde fuera. Hallarnos.

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